2 Meses con la 670 g de Medtronic

Ya han pasado dos meses desde que inicié mis prácticas cómo bombero de la 670g de Medtronic.

Cómo ya sabéis, es la última infusora de insulina y la más moderna que ha sacado al mercado español dicha compañía. Es verdad que de momento somos muy pocos con ella (en Andalucía solamente 5 usuarios), pero que escalonadamente irá subiendo el número de pacientes con éste nuevo sistema.

La gran diferencia con su modelo anterior, la 640g, es que esta nueva bomba de insulina utiliza un modo automático el cual no utiliza basales, sino que por medio de un algoritmo va introduciendo micro bolos para que el paciente se mantenga en rango el máximo tiempo posible.

Hay que decir que todo esto no sería posible sin el sensor que lleva asociado dicha bomba, el guardian sensor 3, que tiene una precisión verdaderamente increíble, aunque su vida es de tan solo 7 días.

Jamás había tenido una bomba de insulina en mis manos, aunque las había visto y tenía un conocimiento muy básico sobre ellas.

Recuerdo mi primer día con mucha ilusión, pero también con nerviosismo y algo de miedo por si no sabía controlar ciertas situaciones.

Ese jueves, en el nuevo hospital San Cecilio de Granada, o más conocido como PTS, me colocaron la bomba casi a la hora de cenar, por lo que fue al día siguiente cuando empezó mi nueva andadura.

Hay que decir que solamente me colocaron la bomba sin sensor y directamente con insulina, por lo que mi miedo era aún mayor.

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Cómo podéis observar en la foto, al no tener sensor incluido, decidí crearme una gráfica de las 24 horas con todos los controles que me iba haciendo durante el día. Un mínimo de 11 controles diarios puede parecer algo exagerado, pero en ese momento para mi eran necesarios.

Durante ese día y muchos otros, mantenerme en rango era misión casi imposible.

Dos meses después de la primera toma de contacto, podemos observar en la imagen como ha cambiado todo.

Ha sido un proceso de adaptación que para mi ha sido bastante duro, pero hablo de mi, cada persona es un mundo diferente.

El llevarla contigo siempre, buscarle la ubicación más cómoda para poder dormir, aprender a contar bien los hidratos de carbono llevando siempre una báscula de bolsillo, cambiar ratios, modificar basales… Eran las 24 horas pensando por y para la diabetes.

Hoy ese proceso de aprendizaje está superado, o casi, porque siempre se aprende algo nuevo.

Que no se olvide que la bomba no hace nada por si sola, ni mucho menos los milagros. Tenemos diabetes y habrá días de subidas descontroladas y bajadas desesperantes, es lo normal. Aprendamos siempre para corregirlo y mantenernos en rango y no para frustrarnos y pelearnos con algo, que inevitablemente, vamos a tener de por vida.

En tan solo dos meses, de tener un miedo enorme y unas hiperglucemias de miedo, he pasado a poder dormir por las noches sin miedo a una hipoglucemia y mantenerme un alto porcentaje en rango.

Ahora puedo decir que valió la pena ser valiente, salir de la zona de confort y arriesgar.

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