Reflexiones de una madre, por Laura Rivas

Quizas, Dios, nos escogió a nosotros, bien es cierto, que todo lo que nos ha pasado nos ha hecho reflexionar LO QUE REALMENTE IMPORTA….EN LA VIDA

¿CÓMO ESCOGE DIOS A LA MADRE DE UN NIÑO CON DIABETES ?

Muchas mujeres se convierten en madres por accidente, otras por decisión, algunas por presión social y un par solo por costumbre.

¿Alguna vez se han preguntado cómo escoge Dios la madre de un niño con diabetes ?

De algún modo visualizó a Dios rondando sobre la tierra seleccionado sus instrumentos de propagación con gran cuidado y consideración.

Mientras observa, instruye a sus ángeles para que tomen notas en un gran cuaderno.
“Maria Gutierrez, hijo. Santo patrón: San Mateo”. “Maryorie Contreras, hija. Santo patrón: Santa Cecilia”.

Finalmente, Él le entrega un nombre a un ángel y sonríe, “Dale un hijo con diabetes”.
El ángel pregunta curioso, “¿Por qué ésta, Dios? Ella es muy feliz”.
“Exactamente, sonríe Dios. ¿Podría darle un niño con diabetes a una madre que no conoce la risa?”. Eso sería cruel”.

“¿Pero tiene la paciencia?”, preguntó el ángel.
“Estaré a su lado cada minuto de cada día de su vida porque seguro ella está haciendo mi trabajo como si estuviera aquí a mi lado. No quiero que tenga mucha paciencia porque se ahogará en un mar de autocompasión y desesperación. Una vez se le haya pasado el shock y el resentimiento, lo podrá manejar. Hoy la observé. Tiene ese conocimiento de sí misma e independencia que son tan raros y necesarios en una madre. Verás, el niño que le voy a dar tiene su propio mundo. Ella tiene que hacer que el niño viva en el mundo de ella y eso no va a ser fácil”.

“Pero, Dios, no creo que siquiera crea en ti”.
Dios sonrió. “No importa. Puedo arreglar eso. Ésta es perfecta. Tiene suficiente egoísmo”.
El ángel se sorprende. “¿Egoísmo? ¿Eso es una virtud?”
Dios asienta. “¡Si! No puede separarse del niño ocasionalmente, nunca sobrevivirá”.
“Sí, aquí está una mujer a quién bendeciré con poco menos que la perfección. Ella aún no se da cuenta, pero será envidiada. Le permitiré ver claramente las cosa que yo veo… ignorancia, crueldad, prejuicio… y le permitiré alzarse por encima de todo eso. Ella nunca estará sola”.
“¿Y cuál será su santo patrón?”, preguntó el ángel listo para escribir con su pluma.

Dios sonrió… “Bastará con un espejo”.

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