EQUIPO AZUL

Aún recuerdo mi primer campamento de pre-monitor, con mucha ilusión, nerviosismo y miedo de no encajar en el grupo o de no hacer las cosas bien. Por aquel entonces, los monitores más veteranos nos acogieron como si de una familia se tratase, cuidándonos y dándonos confianza para poder adquirir una autonomía lo antes posible y ponernos a trabajar a la par.

Han pasado ya 7 años desde mi iniciación como monitor de AGRADI, 7 años que dan para mucho pero pasan casi de forma inadvertida, encontrándote muchos y buenos amigos por el camino, niños y niñas que ahora te cuesta trabajo reconocer porque se han convertido en hombres y mujeres de provecho, y aventuras y anécdotas que cuentas entusiasmado año tras año con el mismo orgullo que unos padres hablan de sus hijos.

Ahora miro atrás y me encuentro con la melancolía. Aún no soy consciente del tremendo cambio que ha surgido en mí, desde el primer momento de campamentos hasta el día de hoy.

Este año se ha incorporado un número muy grande de nuevos monitores voluntarios, o pre-monitores, como nos gusta llamarlos a los más veteranos.  Un grupo que me recuerda a mis inicios. Éstos jóvenes son personas con ganas, capaces de hacer grandes cosas, implicados con la diabetes y con un corazón enorme, que es lo que nos distingue de los demás, la hermandad que hay y que se mantiene con el paso del tiempo.

Los miro y me sigo viendo reflejados en ellos, en como pinchan por primera vez la insulina, en cómo se implican en juegos y actividades con los más pequeños, cuando nos consultan pequeñas dudas que en su tiempo también preguntamos nosotros a nuestros veteranos, en tantísimos detalles que los miro y me veo a mí hace exactamente 7 años.

Este año, he asumido un rol completamente diferente dentro del campamento, me tocaba ser el “líder” de un equipo formado por 14 niños y 3 pre-monitores, el Equipo Azul. Se pasaba de ser un simple monitor a tener algo más de responsabilidad y aportar todos los conocimientos y facilidades a estos nuevos compañeros, que queramos o no, son los que están empezando y nos sustituirán, quien sabe, si dentro de otros 7 años.

Se aproximaba un nuevo reto, y lo llamaré “Equipo Azul”. Liderar un equipo de trabajo, formar a los nuevos monitores y a la vez a los más pequeños, dar ejemplo, unir al grupo, establecer una jerarquía pero sin olvidarnos de que todos estamos en el mismo peldaño del sistema, conseguir que una semana en la que hay muchos momentos de confusión se convierta en la mejor semana del año, que sea algo único e irrepetible, y que esta familia vaya junta de la mano.

Objetivo conseguido, y lo digo con tal orgullo y satisfacción que hasta me ha parecido fácil.

Y ha sido fácil porque vosotros, los nuevos, nos habéis ayudado a los veteranos con vuestras ganas y vuestras iniciativas. Porque cuando hay conexión, no hay nada que no se pueda hacer.

Quiero dar las gracias a mi equipo, el Equipo Azul, por facilitarme tanto trabajo y hacer que todo fuese realmente fácil y divertido.

A Lucía, por insistir durante tanto tiempo hasta que lo ha conseguido, por no darse por vencida, eres un ejemplo de persistencia y constancia, que nos alegraba el día con su sonrisa eterna.

A Fran, mi pupilo, mi rastafari. Un chaval muy joven con un potencial increíble, por tu saber estar, tu sentido de la responsabilidad, tus iniciativas y tus carreras con los pequeños, porque has sido mis piernas, ahí donde no podía estar, estabas tú.

A Vega, mi gran descubrimiento. Contigo solo puedo tener palabras de admiración, porque has sido mis ojos y mis manos, porque con muy pocas palabras has aportado la seguridad y la confianza necesaria para que todo esto funcionase, por ese gran corazón y humildad que te hacen súper especial. He aprendido mucho de ti al igual que el resto de compañeros, estoy convencido de que vas a ser una gran Doctora, la mejor Doctora.

El médico, el jefazo, Rául Hoyos. ¿Qué decir de ti, amigo? Eres un referente en todos los sentidos posibles, sin ti, simplemente, este sueño no hubiese podido ser igual. Gracias por enseñarme tanto y aconsejarme tan bien en los momentos más delicados.

Y como no, a mis niños y niñas, esos 14 dulces que forman parte del Equipo Azul, que nos han dado tanto cariño y nos han hecho sacar fuerzas de donde, en otras circunstancias, no hubiésemos podido sacarlas. Gracias a vosotros, los sueños pueden hacerse realidad, y como bien dijo uno de vosotros: “este campamento me ha enseñado a volar”.

Pero no sólo esto es el Equipo Azul, el Equipo Azul somos todos.

Grandes profesionales como Raquel, Óliver y Ana, siempre atentos las 24 horas, sin vosotros, estos pequeños no tendrían los controles que tienen. Es digna de admirar vuestra labor y dedicación.

Javi y Adrián, compañeros desde hace 7 años, que se han dejado el cuerpo y alma porque este año saliese todo tan bien como ha salido, todo un ejemplo para los niños y mayores.

Mariano, mi compañero de batallas desde el inicio de todo, un amigo, un hermano. Contigo imposible aburrirse ni tramar nada bueno, sin duda, lo más parecido a mi alma gemela.

Los hermanos Carlos y José Guillermo, Pedro, María José, Rocío y mi queridísima Inma, algunos son antiguos niños de campamentos ahora convertidos en magníficos monitores, otros, simplemente, nos los puso el destino en actividades paralelas como el Agradi Diabetes Forum, ahora sois parte de esta gran familia.

A Isabel y Cristina, las dos pre-monitoras NO DIABETICAS. Para quitarse el sombrero. Si ya para un diabético es difícil de pinchar o tomar una rutina, para estas dos súper guerreras el desafío era mayor, porque nunca antes habían pinchado a nadie con diabetes ni se habían involucrado tanto en este tipo de eventos. Lo que habéis conseguido ha sido digno de admirar, nos habéis dado una gran lección a todos.

Y para terminar, Gracias a nuestra gran Coordinadora, sin ti, este campamento no hubiese sido posible Maribel. Personas como tú son las que mueven el mundo, ojalá te tengamos al mando de esta gran familia durante mucho años.

Este es el EQUIPO AZUL, un equipo formado por 54 niños que nos han hecho la vida mucho mejor, los profesionales sanitarios, los monitores voluntarios que nos hemos dejado el alma en cada uno de vuestros hijos, aquellos que no han podido asistir pero colaboran y ayudan, todos los padres y madres que confían en nosotros año tras año.

Sin vosotros, el EQUIPO AZUL no tendría sentido.

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Antonio Salinas Romero

Cortijo de Narváez – Campamentos 2016 Agradi.

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